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miércoles, 21 de marzo de 2018

El imperativo energÉTICO. HERMANN SCHEER. Debate energético


Hermann Scheer “El imperativo energético”. 
Icaria, Antrazyt, 2.011, Fundación Tierra y Eurosolar 

Sobre el objetivo parece haber consenso, pero detrás de este se esconden intereses extremadamente divergentes. Hermann Scheer, en esta obra cuyo título, El imperativo energético, encierra ya un doble sentido, detalla todas las tretas que está tramando el llamado sector eléctrico tradicional, adicto y encadenado a los combustibles fósiles y nucleares, contra las renovables. Desmonta uno a uno los principales mitos y trampas que las grandes corporaciones energéticas propagan para que no alcancemos la autonomía energética. Por eso el autor cuestiona los proyectos de gigantescos parques eólicos e inmensas centrales solares interconectadas con redes de alta tensión inteligentes. Este libro nos pone sobre aviso: “para conseguir un cambio energético rápido también es inevitable un cambio de sistema”. Las tecnologías renovables llevan implícitas esta posibilidad de aceleración a la que anima Scheer para alcanzar una sociedad sostenible.

jueves, 8 de marzo de 2018

"ENERGIEWENDE: La transición energética en Alemania", ERAKUSKETA/EXPOSICIÓN: 5-15 marzo Bizkaia Aretoa Bilbao

La exposición itinerante ‘La Transición energética en Alemania’ llega a Bilbao

Del 5 al 15 de marzo de 2018 5en el hall del edificio Bizkaia Aretoa de la Universidad del País Vasco en Bilbao,(Abandoibarra Etorbidea, 3 )   ‘La Transición energética en Alemania– Energiewende’.

miércoles, 7 de marzo de 2018

SOBERANÍA energÉTICA


Definiendo la soberanía energética
Varios autores, Ecologista, nº81, verano 2014

Posición elaborada en marzo de 2014 por Pablo Cotarelo (Ecologistas en Acción), David Llistar y Alfons Pérez (Observatori del Deute en la Globalizació), Alex Guillamon (Entrepobles), María Campuzano (Engineyeria Sense Fronteres) y Lourdes Berdié (Multireferèndum). Todo/as ellas en el marco de construcción de la Xarxa per la Sobirania Energètica, www.xse.cat

En tiempos de indignación por los abusos del poder de una oligarquía, la sociedad demanda en el mundo de la energía (al igual que en otros ámbitos) una nueva ola democratizadora. Si soberanía se refiere a poder, soberanía energética es hablar de dónde reside el poder en el ámbito de las energías. Frente a un enfoque como el de la soberanía del Estado, centrado en la legitimidad de los Estados no importa si han sido cooptados por élites extractivistas, la soberanía de los pueblos defiende el derecho de individuos, comunidades y pueblos para decidir sobre los asuntos que les afectan, para hacer política cotidianamente. La soberanía energética a la que nos referimos, se aleja de la defensa de las fronteras y de intereses alineados con las élites, denuncia la cultura que promueve la delegación de las decisiones en una supuesta neutralidad de los expertos, su planificación tecnócrata y la toma de decisiones desde arriba. Se opone a la exclusión de los saberes tradicionales, la participación de la ciudadanía activa y la corresponsabilidad.

Así inspirada en la definición de soberanía alimentaria de La Vía Campesina, la soberanía energética podría definirse como el derecho de los individuos conscientes, las comunidades y los pueblos a tomar sus propias decisiones respecto a la generación, distribución y consumo de energía, de modo que estas sean apropiadas a las circunstancias ecológicas, sociales, económicas y culturales, siempre y cuando no afecten negativamente a terceros. Cada persona y cada pueblo tiene derecho a la cantidad y tipo de energía necesaria para sostenerse a sí mismo/a y a su grupo, y a los recursos necesarios para mantenerla, siempre y cuando no externalice impactos ambientales, sociales o económicos negativos, es decir, no genere anticooperación.

De la misma manera, mientras que desde la soberanía estatal se hablaría de independencia y seguridad energética para referirse a la utilización de una cantidad indeterminada de recursos que se consideran necesarios para mantener al máximo la economía doméstica (satisfaciendo todo tipo de consumos sin atender a su naturaleza), para la soberanía de los pueblos la soberanía energética es que todas las personas tengan derecho al acceso a las energías en condiciones dignas y en cantidad suficiente y equitativa. Mientras que desde la cultura de expertos se pretendería alfabetizar a la población para que entienda la energía (ente abstracto, homogéneo y especulable) por medio de una relación vertical jerárquica y unidireccional, desde la soberanía energética en cambio se plantea que la realidad es compleja, multidimensional y asimétrica y debe comprender los enfoques de todos los agentes afectados. Por tanto, es necesario desmonopolizar la especialización, generar una comunidad extendida de iguales compuesta por todos aquellos que deseen entrar en un diálogo y decidir. Donde sus miembros aporten sus hechos, que incluyan conocimientos imprescindibles para que las energías necesarias para las personas sean satisfechas. Se trata de las energías concretas y diversas frente a la Energía mercantilizada y oligopólica.

Asimismo, alcanzar la soberanía energética supone que los pueblos puedan decidir sobre las cuestiones energéticas sin interferencias y esclavitudes, como las que representan la persecución de beneficios crecientes y la rendición de cuentas ante accionistas, a las que están sujetas las empresas privadas actualmente, y fruto de la actual mercantilización de la Energía. Para priorizar el control de los pueblos sobre el bien común energético se debe trascender la disyuntiva entre el sector público y el privado, anclada también en una lógica donde otras visiones ni estatales ni privadas quedan excluidas. Por el contrario, se debe tender a fomentar estructuras y actores económicos que nos liberen de dichas esclavitudes y permitan a la población tomar decisiones libremente y entre iguales, siguiendo el ejemplo de las actuales cooperativas comercializadoras de electricidad.

Pero la soberanía energética (de los pueblos) es la que defiende también la soberanía de todos los pueblos que son. Y en consecuencia, el respeto a la soberanía energética de todos los pueblos implica el ahorro y la racionalización en el uso de los bienes comunes para no interferir negativamente en la soberanía energética de otras comunidades ni de las futuras generaciones, ya sea mediante la generación de problemas ambientales (tales como el cambio climático o la generación de residuos altamente radiactivos) o mediante el acaparamiento de bienes de unos pueblos sobre otros, a veces mediante guerras. Para lo cual deben relocalizar los procesos de generación y distribución energéticas en un doble sentido: acercándolos a los puntos de utilización y facilitando la participación de las personas en los procesos de toma de decisiones.

La soberanía energética es el camino de empoderamiento social que transforma las estructuras del poder oligopólico y crea nuevas realidades desde abajo, por los de abajo y para los de abajo. En la energía también.

domingo, 4 de marzo de 2018

HACIA LA SOBERANÍA ENERGÉTICA. Xabier Zubialde Lejarreta


“Hacia la Soberanía Energética. Crisis y soluciones desde Euskal Herria”, Xabier Zubialde Lejarreta. 2016. www.txalaparta.eus

¿Qué es la soberanía de un pueblo? ¿Podemos hablar de soberanía mientras un tercio de lo que pagamos por un tomate lo destinamos a importar petróleo? La energía es la sombra del modelo de sociedad en el que vivimos; analizar su consumo, su origen, su distribución, su despilfarro y su negocio es, a fin de cuentas, analizar el propio modelo socioeconómico que nos está llevando al colapso. Partiendo de un detallado diagnóstico de la situación mundial y vasca, este libro propone, recurriendo a ejemplos cercanos y prácticos, abandonar la actitud pasiva imperante para pasar a la acción personal y colectiva, ayudándonos a repensar las diversas problemáticas en torno a cuestiones tan transcendentales como las energías renovables, la gestión de los residuos y el agua, el agotamiento de las materias primas, el transporte, la autodeterminación, el corralito fotovoltaico y el negocio de “las mafias energéticas”, el marketing verde, el ahorro y la eficiencia energética… Una invitación a cambiar nuestras prácticas personales para cambiar la sociedad y, sobre todo, para poner a nuestro pueblo en marcha hacia una autonomía y soberanía plenas.

viernes, 2 de marzo de 2018

¿La transición energética en manos de la gente o del oligopolio?. El gran debate. Entrevista a Arne Jungjohann, nº 12 revista Ballena Blanca


“El 47% de las renovables en Alemania son propiedad de la gente”

Entrevista a Arne Jungjohann, analista energético y coautor del libro ‘Energy Democracy’. Esta entrevista ha sido publicada en el Nº12 de la revista Ballena Blanca. Consigue tu ejemplar aquí.

Sara Acosta | Madrid | Fotografía: Nicola Lazi

Que el mundo se mueva de una economía que quema carbón y gas y petróleo hacia otra con energías renovables no es suficiente para Arne Jungjohann (Langenhagen, 1973). Para este analista energético, autor del libro Energy democracy (Democracia energética), la ecuación solo estará completa si en esa tremenda transformación participa la gente. Alemania, su país, se suele poner como ejemplo de la transición energética –los alemanes la llaman EnergieWende– un plan en marcha, precisamente, por la posibilidad que tienen miles de ciudadanos de producir su propia electricidad. Jungjohann advierte del riesgo de dejar este nuevo camino solo al mismo puñado de empresas que hoy controla los mercados energéticos, completamente cerrados y “que solo responden ante sus accionistas, no ante el público”. Para él, este cambio de modelo es la oportunidad de democratizar los kilovatios que la gente consume, que esta tenga el derecho de elegir a quién compra la electricidad que alumbra y calienta y enfría sus casas, o si la produce ella misma.

Enlace a la entrevista:

martes, 27 de febrero de 2018



“Energía para la democracia. 

La cooperativa Som Energía como laboratorio social.” 
Sebastià Riutort Isern. Economía crítica &
 Ecologismo social. Ediciones Catarata, 2016 

La energía siempre ha estado vinculada a distintas formas de apropiación. Indispensable para el sustento y reproducción de la vida humana, el control sobre su provisión se concentra, sin embargo, en pocas manos privadas. El agotamiento de los recursos o la gravedad del cambio climático hacen ineludible la transición hacia un modelo energético sostenible. En esta incierta coyuntura, es preciso preguntarse quién controla la energía, cómo y para qué fines, cuál es el papel de las administraciones públicas y de los ciudadanos, qué actores son reticentes al cambio o de qué manera influye todo ello en la construcción de un nuevo modelo energético. Este libro es una invitación a afrontar la posibilidad de que dicha transición pueda articularse en torno a formas sociales de apropiación de la energía con una base participativa y democrática, orientada a la satisfacción de necesidades y no al lucro. Su propósito es abordar este problema desde una mirada sociológica anclada en una visión democrática de la economía. Esta reflexión teórica se nutre de análisis de la cooperativa Som Energía, una iniciativa socioeconómica pionera en el contexto español. Se presenta como un espacio innovador para facilitar la implicación ciudadana en el sector de la energía y contribuir a la construcción de una sociedad ecológicamente sostenible y más democrática. 

Sebastià Riutort Isern es doctor en Sociología e imparte clases en la Universidad de Barcelona. Sus campos de investigación son la nueva economía cooperativa, la transición hacia la soberanía energética y la innovación democrática en el ámbito de la política municipal.

lunes, 19 de febrero de 2018

GÜEÑES-ITSASO, Cable submarino GATIKA-FRANCIA y el DEBATE ENERGÉTICO.16-02-2018, Herri irratia / RADIO POPULAR, Florent MARCELLESI y ROSA Martínez EQUO/Unidos Podemos

La diputada de Unidos Podemos Rosa Martínez, miembro de EQUO, y el eurodiputado Florent Marcellesi han denunciado la opacidad con la que se están tramitando los proyectos de alta tensión que pueden afectar a Bizkaia, como el cable submarino que pretende conectar Lemoiz con Burdeos o la línea entre Güeñes e Itsaso.

También subrayan que el problema reside en cuál es el modelo energético por el que se apuesta, si un modelo centralizado que convierta a España en el productor de energía para el norte de Europa o un modelo descentralizado en el que la gente pueda producir su energía y sea más sostenible.

Enlace a la entrevista: